Pedro
había perdido su trabajo, y después de buscar durante varios meses, lee en un
clasificado: se busca un barrendero para una compañía de computadoras. Pedro se
presenta en las oficinas y el gerente le pregunta sus datos, lo hace barrer, lo
felicita y le dijo:
–
Pedro, el puesto es suyo. Deme su e-mail y le enviaré el día y la hora en que
debe presentarse en las oficinas.
Desconsolado
Pedro contestó:
–
Yo no tengo e-mail.
–
¡Vaya hombre! Pues lo lamento mucho, pero si no tiene e-mail, virtualmente no
usted existe, y como no existe no le puedo dar el trabajo.
Pedro
salió desesperado, no sabía qué hacer, tenía sólo 10 dólares en el bolsillo.
Luego de meditar por varias horas, pasa por frente un mercado de frutas y
vegetales y decide comprar una caja de tomates de 20 kg. para venderlos de casa
en casa por 2 dólares el kg, en menos de 2 horas Pedro había duplicado su
dinero. Repitió la operación tres veces más y cuando terminó fue a cenar a un
restaurante. Regresó a su casa con 120 dólares en el bolsillo.
Al
día siguinte Pedro salió muy temprano para el mercado a comprar más tomates.
Caminó por toda la ciudad varias veces con su carga de tomate y logró duplicar,
triplicar y hasta cuadriplicar el dinero invertido en un sólo día.
Un
mes después Pedro se compró una camioneta, al año siguiente la cambió por un
camión, a los tres años ya tenía una pequeña flota de camiones. Después de 5
años Pedro ya era dueño de una importante distribuidoras alimentos
agrícolas.
Una
mañana recibió a su agente de seguro. Cuando terminó la charla, el agente le
dijo:
–
Estimado Pedro, por favor deme su e-mail para enviarle copia de la
póliza.
–
Perdone usted, pero yo no tengo e-mail.
Sorprendido
el asegurador le contestó:
–
¿Cómo? ¡Usted no tiene e-mail y logró construir este imperio!, no quiero
imaginarme lo que sería esta empresa si tuviera un correo electrónico...
–
Si tuviera un e-mail, –contestó Pedro– hoy sería barrendero de una empresa de
computadoras.
(enviado
por Portela)

